Herencia barroca

CRÍTICA DE TEATRO por ALFONSO ARRIBAS

 

MIÉRCOLES 11 DE MAYO DE 2005

 

ESPLÉNDIDO trabajo el que ha presentado la compañía María Parrato en Titirimundi 2005, una delicia cuya única pega es su fugaz paso por el festival. Conocíamos algunos de sus trabajos anteriores, cargados todos de un lirismo especial, y en esa línea aparece 'No te asuste mi nombre', una creación que toma el relevo a partir de un tema tan poco agradecido como la muerte.

La primera imagen, el cuadro de inicio, es impactante por su juego de claroscuros, por la atmósfera sórdida pero a la vez muy plástica que inunda la habitación donde una mujer apura sus últimos alientos de vida. Se asemeja la presentación a aquellas pinturas de Valdés Leal, profundamente barrocas, que colocaban a la muerte y sus rituales y retóricas en el primer plano del arte.

El relato transita por terrenos pantanosos pero en ningún momento se hunde el suelo bajo la estructura montada por la compañía. Es profundamente dramático observar la negación del hijo ante la cercana desaparición de su madre, abatida por la enfermedad, su lucha contra el destino y su impotencia ante el progreso del reloj biológico, pero no pesa tanto el planteamiento gracias a la naturalidad con la que se presenta el proceso.

La muerte es una maleta que nos dan al nacer y nunca se pierde, es una pieza indispensable para que otras vidas florezcan e, incluso, es un premio que hace desaparecer el cansancio, el sufrimiento y la vejez.

Le cuesta entenderlo a Andrés, un vivaracho joven criado en ambiente rural, quien en un primer momento se viste de héroe para acabar con la dama de la guadaña que amenaza a su madre. "Di muerte a la muerte", clama orgulloso. Sin embargo, su ausencia se vuelve perturbadora: el pollo que intenta servir de cena aguanta su paso a cuchillo sin que se le mueva la cresta, las naranjas no se dejan arrancar del árbol y los peces se escapan una y otra vez de anzuelos y redes. La vida sin fin arrasa con todo, provoca hambre y desgracias, la situación es insostenible.

 

Aligera más aún la carga sentimental la aparición de breves escenas repletas de comicidad, como la irrupción de un pavo creado a partir de un ovillo de lana al que no le faltan ni sus características mucosidades externas. Todo está medido, minuciosamente pensado y trabajado, para buscar el equilibrio en un espectáculo pedagógico que ayuda a contar lo que nunca sabemos cómo afrontar. Especialmente creativos resultan los momentos en los que se reflejan los sueños de la madre enferma, aquellos en los que aparece el pequeño Andrés, creado esta vez con las manos, flotando por mundos oníricos perfectamente recreados con la música más evocadora y una iluminación ajustada.

El texto, que ya ha sido premiado en algún certamen nacional, es sólo uno de los aciertos del montaje por la fluidez con la que se va desplegando a lo largo de las escenas; incluso es difícil distinguir, dentro de un conjunto tan poético, los fragmentos literales extraídos de obras de Espronceda o Lorca. Pero lo más rotundo es el trabajo de Nuria Aguado y María José Frías en su doble versión de manipuladoras exquisitas, habilidad que muestran en diversas técnicas, y de actrices, con sus espléndidas voces dando verdad.

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NOTICIAS TEATRALES
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FETEN 2005

"NO TE ASUSTE MI NOMBRE"

CRITICAS por Mª Anunciación Fernández Antón

28/02/2005

“El premio al mejor texto se lo llevaron las autoras María José Frías Y Nuria Aguado con No te asuste mi nombre, que puso en escena la Cía. Títeres María Parrado (Castilla y León) y que trata un tema que nunca acabamos de asumir: la muerte de los que amamos, el acabamiento necesario de todo lo que nace. Y lo tratan de una manera tan bella y a la vez tan de la tierra y tan al alcance de todos, que creo que es una obra necesaria. Dignas herederas de Jorge Manrique estas escritoras, pero qué cercanas suenan, ¡cómo han captado el alma de las cosas y del niño protagonista!”

15/03/2005

“Abrimos con Mag-Lari, el mago catalán que encantó con sus trucos, pero sobre todo con su simpatía y su dominio de la situación. El público revoltoso e inmisericorde del Jovellanos a las 10 de la mañana se le rindió. Desde allí, encantados con el éxito, a Colegiata donde nos esperaba toda una sorpresa, al menos para mí que no conocía este grupo, Títeres de María Parrado, de Segovia, con la obra No te asuste mi nombre. Fue premio de texto esta pieza con un tema tan poco frecuente como la muerte en escena, y para niños (es decir, para todos los públicos), pues aunque convivimos con ella a diario, pocas veces se contempla aplicada a un caso práctico: la muerte de la madre y su aceptación final por el hijo, lo que también significa crecer y madurar. Fue precioso, salimos sobrecogidos. Muy poético y muy de la tierra a la vez, dicho todo con las palabras necesarias y verdaderas, de una expresividad sencilla y escalofriante.”

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Feten 2005

Por Oscar Martín García

“El jueves nos tenía aún reservadas algunas funciones de mucha calidad. Comenzamos por No te asuste mi nombre de Títeres de María Parrato. La historia sobre la muerte y la necesidad de la misma, unida a una gran actuación de Maria José Frías, actriz del personaje principal nos introduce en una historia conmovedora con un texto sublime, merecidamente premiado por esta feria. La función en conjunto tal vez hubiera merecido más menciones y no quiero con esto menospreciar al resto de galardonados, pero es cierto que no había premios para todos los que se lo merecían. La historia es muy original y su escenificación es llevada a cabo con muy buen gusto lo que seguro hace que la idea de la muerte llegue con total naturalidad a los niños, como así deberían verla. Me vais a permitir que os recomiende este espectáculo, realmente merece la pena ver esta función."
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Crítica emitida en la COPE

Por Ayanta Barilli

 
 
[...] En la programación de esta temporada me ha llamado la atención una obra que trata un tema especial y desde luego original. Uno de esos temas que los padres casi nunca sabemos como afrontar con nuestros hijos: la muerte. La muerte entendida como algo bueno y necesario, que nos libera de la enfermedad o la vejez y que a su vez deja espacio para el nacimiento de otras vidas, a las que generosamente debemos dar la bienvenida con nuestra desaparición. “No te asuste mi nombre” es el título de esta obra en la que títeres y sombras se alternan creando un pequeño mundo muy parecido al nuestro, triste y alegre, oscuro y luminoso, en el que un niño descubre que si mata a la muerte todo se destruirá. Tendrá que ir en su busca para restablecer el equilibrio natural de las cosas y aceptar con serenidad el final de la vida de su madre. La Compañía de María Parrato realiza un trabajo estético maravilloso, construyendo sus títeres con elementos cotidianos, fácilmente reconocibles, como pueden ser unos guantes de cocina o una madeja de lana, que ofrecen al pequeño espectador un contrapunto lleno de humor a la inquietud por la muerte. Pero lo que resulta realmente asombroso es el trabajo psicológico y pedagógico realizado, que de una manera muy sutil, consigue normalizar un miedo que los niños empiezan a desarrollar por pura imitación de su entorno. Emociona, divierte y además creo que grandes y pequeños pueden aprender algo nuevo y útil para ser más felices.[...]
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Nº 309 – III/2005

TITIRIMUNDI,

FIESTA EN SEGOVIA

por Manuel Sesma

 

 

Poéticos

  “Por su parte, la compañía segoviana María Parrato sumergió al espectador en un hermoso poema de ambiente rural en el que se dan cita el amor y la muerte. No te asuste mi nombre , premiada en FETEN 2005, plantea el amor de un niño hacia su madre en fase Terminal de la vida. Matar a la muerte, o el difícil dilema entre la vida y la muerte, es el tema que se desarrolla en este espectáculo desde una perspectiva que se recrea en la tristeza y en el dolor. El montaje resulta espléndido técnicamente porque, con un solo elemento escenográfico, se consiguen los diversos y complejos espacios que requiere la narración. El trabajo interpretativo de las dos artistas rezuma sensibilidad.”

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PREMIO FETEN 2005
 
Mejor texto
 
 
PREMIO LLEIDA 2005
 
Mejor propuesta dramática